La plaza de España, plaza mayor de la ciudad, se encuentra ubicada detrás de la catedral. Al contrario que otras plazas mayores, no ocupa un lugar central en el urbanismo de Santo Domingo. Por el contrario se sitúa al Norte, lindando con el extrarradio, en concreto con el paseo de la Carrera o carretera de Haro. Una de sus razones puede estar en que la que podríamos considerar como originaria plaza mayor de la ciudad no es esta, sino la que actualmente denominamos plaza del Santo. Fue en esta donde en un principio se concentraron las instituciones más importantes de la ciudad: el hospital de peregrinos, origen de la ciudad; la catedral y finalmente las dependencias del concejo con su cárcel.


La actual plaza de España fue en época medieval el lugar que, extramuros, se empleó para establecer un mercado en el burgo. Tras la ampliación del cerco amurallado en 1367, este amplio lugar quedaría intramuros y por tanto protegido. Con la instalación a finales del siglo XVI del pósito o alhóndiga se inicia una nueva época que llevará a esta plaza a convertirse en el nuevo centro administrativo de la ciudad, en la nueva plaza mayor. Poco a poco irá adquiriendo relevancia con el traspaso de instituciones como el concejo, y con la instauración de otros edificios públicos.
Al parecer, desde época tardomedieval el lugar donde hoy se ubica el edificio de las escuelas públicas, ya venía siendo ocupado por el palacio episcopal. Como se ha dicho, el pósito fue instalado en la última década del siglo XVI, edificio que aún hoy se conserva y en el que actualmente están las oficinas del Ayuntamiento. Finalmente, la transformación arquitectónica más relevante y que aún hoy observamos, se producirá a mediados del siglo XVIII.

 


 

En esa época se traslada el edificio del Ayuntamiento a esta plaza desde la del Santo, construyéndose para ello un bello edificio sobre una antigua puerta medieval, en el que destaca el rico cuerpo central y los soportales que casi cierran el lado Norte de la propia plaza. También a mediados de ese siglo se construye la sede del Corregimiento de Rioja en el lado Este. Es un edificio poderoso en el que además se ubicó la cárcel, la cual desaparecerá también de su original ubicación, la plaza del Santo. Es interesante señalar que la catedral, ubicada en la entrada Sur de la plaza, abrió una puesta en su ábside para dar acceso a la plaza, signo evidente de su importancia.
Ejemplo de que esta plaza poco a poco se fue configurando como plaza mayor, o sea como centro neurálgico de todo tipo de actividad local, es la existencia en ella de un corral de comedias ya desaparecido, o de la plaza de toros móvil, esta última hasta hace apenas dos décadas.
A principios del siglo XX, en el lugar que ocupó el palacio episcopal, destruido en la Guerra de la Independencia, se construyen las escuelas públicas. Finalmente en la década de los 90 del siglo XX se amplía el Ayuntamiento dando continuidad a los soportales barrocos pero con un estilo plenamente actual que si bien huye de la imitación barroca, no supone una ruptura drástica del conjunto.

 


El poder eclesiástico a través de las dependencias episcopales, el poder local con el traslado del Ayuntamiento y el poder regional con la construcción del edificio del Corregimiento, coincidieron durante una época en esta plaza. Su situación lateral no impidió tampoco que fuese también el centro mercantil y festivo de la ciudad. En la actualidad, además de edificios públicos, sigue cobijando actividades más lúdicas como antaño, concretamente dos de las más importantes manifestaciones culturales de la ciudad, el “Mercado medieval” y la representación teatral “Los Milagros del Santo”.